1920 – Sociedad Protectora de Ciegos Santa Lucía

1920 – Sociedad Protectora de Ciegos Santa Lucía

Un encuentro casual con una ciega que pide limosna y tiene su misma edad, 18 años, la enfrenta a la difícil situación de las personas ciegas y de escasos recursos en Santiago. Se une con amigas y amigos para conocer mejor esta realidad. Visita la casa de esta niña de su edad y, puede comprobar con sus propios ojos, cómo un niño ciego pasa sus días y sus noches: en un cajón, como protección para que no se caiga, en una pieza sin luz, porque no la necesita, sin ninguna ayuda a la adaptación al medio hasta que sea mayor y pueda salir a mendigar… Esto la enternece de manera profunda.
Convoca a través de la prensa, con sus amigas, a una reunión en el Teatro del Colegio Sagrados Corazones, pensando que llegarían 10 o 12 personas no videntes; la convocatoria hace un total de 500 no videntes y sus acompañantes…
La realidad es tremenda, urge hacer algo y, en su fuerza, convicción y voluntad no puede ya descansar. Recurriendo a apoyos públicos y donaciones privadas, fundan la ‘Sociedad Protectora de Ciegos Santa Lucía’. Ester Huneeus asume en el Directorio el cargo de secretaria ejecutiva, que ocupará durante 25 años.


El primer tiempo enseña a los ciegos a tejer a palillo, bailar, escribir a máquina y hacer canastos, pero por sobre todo a compartir y a sentirse personas dignas, sanas y normales. Se toma contacto con una congregación de monjas españolas, las que, generosamente, vienen a Chile y asumen luego el trabajo, la enseñanza y la formación de estas personas. Con eso la Sociedad, ya crecida en número y en identidad, se convierte en el Hogar de Ciegos Santa Lucía. Hoy, y desde hace algunos años, es una Escuela – que sigue recordando como fundadora a Ester Huneeus.